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Llega algo más absurdo que los NFT, se vende por primera vez una escultura «inmaterial» (no, no es broma).

No vas a creer lo que se acaba de vender por $15,000 euros, bienvenidos a la nueva era del "arte".

Si algo ha pasado en este año es que hemos visto que las cosas surrealistas están tomando una atención especial en nuestra realidad, lo hemos visto con los NFT que han logrado alcanzar precios que alcanzan los cielos por algo que a pesar de no ser material al menos existe, podemos verlo aunque no tocarlo pero ahora esta «moda» a logrado escalar un nuevo nivel.

Esto se debe a que un artista, ha logrado vender, por primera vez en la historia una escultura inmaterial, si has leído bien, y lo repetimos, una escultura inmaterial, es decir que dicha «obra de arte» no esta hecha de algún material que podamos ver o tocar, incluso admirar con los sentidos de los que disponemos y claro que el trabajo que no le costo ni un solo segundo «hacer» al artista no lo dejo barato ya que se ha vendido por la modesta suma de $15,000 euros.

Pero claro esta que no podemos culpar al artista de vender algo «invisible» o «inmaterial» ya que incluso el sabe que esta vendiendo la «nada» misma, quizás la responsabilidad es del publico que atendió a la subasta de la «obra» como dice el dicho (que hemos modificado un poco) «no tiene la culpa el «artista» si no el que el compra su «arte». ¿Pero como se llama el responsable de esto? Salvatore Garau. Y aquí dejamos su explicación.

El resultado exitoso de la subasta atestigua un hecho irrefutable: el vacío no es más que un espacio lleno de energía, e incluso si lo vaciamos y no queda nada, según el principio de incertidumbre de Heisenberg de que la nada tiene un peso. Tiene, por tanto, una energía que se condensa y se transforma en partículas, en fin, ¡en nosotros! Cuando decido “exhibir” una escultura inmaterial en un espacio dado, ese espacio concentrará una cierta cantidad y densidad de pensamientos en un punto preciso, creando una escultura que desde mi título solo tomará las formas más variadas. Después de todo, ¿no le damos forma a un Dios que nunca hemos visto?

Salvatore Garau.

Si no lograste entender la explicación no te preocupes, por que nosotros tampoco y es que el juego de palabras que usa es bastante astuto para lograr justificar la venta de «nada». Sin embargo la casa de subastas Art-Rite (una casa de subastas italiana que lleva exposiciones dedicadas al arte contemporáneo) responsable de la venta enviara un certificado de autenticidad que demuestra que «Yo soy» (título de la nada escultórica) es propiedad del comprador.

Junto al certificado imaginamos que la casa de subastas o quizás el artistas en un correo electrónico enviara sus «sugerencias» para esta obra las cuales son almacenar la obra de arte en una habitación especial, en un espacio libre de obstrucciones, de unos 150 × 150 cm, seguro no se lo esperaban.

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